Las valoraciones inmobiliarias de los peritos de Hacienda no son reales

Las valoraciones inmobiliarias de los peritos de Hacienda no son reales

Hacienda se pone colorada. Más bien, el Tribunal Supremo les ha sacado los colores al tirar por tierra a sus peritos inmobiliarios y una se sus prácticas más habituales: la de comprobar valores al alza con el único fin de exigir a los contribuyentes el pago de unos impuestos más altos.

En el ejercicio de sus funciones de control y revisión, en más ocasiones de las que nos gustaría, Hacienda ha modificado al alza el valor asignado por el contribuyente a una operación inmobiliaria, como por ejemplo la compraventa de un inmueble. Para ello, la Administración tiene su propio ejército de peritos que se encargan de realizar una nueva valoración y que, según el Tribunal Supremo, se realizan bajo unos criterios poco ortodoxos y poco realistas.

En una sentencia con fecha del pasado 18 de enero, el Alto Tribunal ha arremetido contra al método de dictamen de peritos que usa la Administración Tributaria contemplado en el artículo 57.1.e de la Ley General Tributaria 58/2003, que se basa en tasar los inmuebles basándose solamente en los precios de mercado o en los valores catastrales.

Aunque parezca increible, los peritos ni siquiera realizaban una visita al inmueble, por lo que se no tenía en cuenta aspectos tan importantes como el estado de conservación o las calidades de edificación.

¿Y qué piensa el Supremo de todo esto?

En su sentencia condena la práctica y prepara el camino para que se anulen las liquidaciones dictadas usando este método de valoración. En concreto, el Alto Tribunal cree que esta valoración pericial es, en realidad, una simbiosis de diferentes métodos y que, por tanto, no cumple los criterios necesarios de ser una valoración singular, genérica y objetiva.

Según el Supremo, cuando la Administración realice una mezcla demétodos valorativos, estos deben ser únicamente utilizados para fundamentar la tasación, pero no para aplicarlos automáticamente y pretender así obtener el valor real que, no lo olvidemos, es la base imponible del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados y del Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

Además, el Supremo entiende que la comprobación de valores y la liquidación practicada se considerarán inmotivadas, y por tanto se anularán, si no se aportan al contribuyente los estudios o dictámenes que se han tenido en cuenta en la valoración, mientras que es imprescindible la visita del perito al inmueble.

Fuente: www.idealista.com